La tasa de interés deja de subir: ¿Se cumplen los deseos de Trump?

Con cena de por medio, el presidente estadounidense Donald Trump parece haber dejado atrás las rispideces que caracterizaron su relación con el presidente de la Fed, Jerome Powell. En este segundo año de gestión Powell podría darle el gusto a Trump al mantener si mantiene sin subas las tasas de interés de referencia. 

Desde que comenzó su Gobierno el presidente Donald Trump ha bregado por mantener bajas las tasas de interés. El motivo principal: aumentar la actividad económica y favorecer al sector exportador. Pero lejos de que los deseos de Trump sean órdenes, el actual presidente de la Reserva Federal subió cuatro veces las tasas de referencia durante su primer año al mando del organismo.

"Imaginen si además hubiesen bajado las tasas", twiteaba el republicano junto a noticias sobre el buen desempeño de la economía durante el año. Es que el desempleo bajó y la economía creció un 3% durante el 2018. 

"Ese crecimiento viene de un ajuste en la política fiscal donde hubo una reducción de impuestos para empresas y familias que permitió que aumentara el gasto de los consumidores (…) En consecuencia la Reserva Federal, para contener presiones inflacionarias y acercarse a sus objetivos, decidió elevar la tasa de referencia en cuatro ocasiones para ubicarla en 2,25%", explicó a Sputnik Irasema Andrés. 

La economista y analista de mercados financieros ponderó positivamente las decisiones de un Powell que no se dejó amedrentar por Trump y actúo de acuerdo a sus responsabilidades. Si bien los "dimes y diretes" existieron, a criterio de la experta  las consideraciones de la Fed aseguraron que en el camino del crecimiento las familias no perdieran poder adquisitivo. 

"Powell estuvo muy moderado en cuanto a no contestarle a Trump todos sus comentarios y simplemente informar cuál era la situación o las decisiones de política monetaria de la reserva federal de Estados Unidos", opinó. 

De todas formas las aspiraciones del magnate devenido en político podrían lograrse este 2019 aunque no por los motivos deseados. La posible desaceleración de la economía global provocada por la guerra comercial,  iniciada paradojalmente por la ofensiva del país norteamericano, pegarían en su crecimiento interno, requiriendo menos intervenciones de política monetaria en el corto plazo. 

"Así efectivamente a finales de enero, cuando se reunió el comité de mercado abierto para decidir el rumbo de la política monetaria, decidieron mantener la tasa en 2.25. Además ese impulso que dio la reducción de impuestos se verá disminuido a partir de este año por lo que no es necesario volver a incrementar la tasa de interés, por lo menos en el corto plazo".